domingo, 9 de enero de 2011

ALGUNAS PARÁBOLAS DE JESÚS SEGÚN MAESTRO ECKHART TOLLE

 

eckharttolle-013009Muchas han sido las contradicciones que se han generado a partir de las parábolas que dijo alguna vez Jesús en sus tiempos de Cristo. Realmente la interpretación de sus frases es algo que más que interesante puede resultar muy útil en nuestras vidas para la simple y nata convivencia tanto con nosotros mismos como con quienes nos rodean.

Eckhart Tolle,  me parece un ser que expone de forma muy clara, contundente y comprensible el significado que realmente tienen algunas parábolas de Jesús, que quizás por falta de sabiduría aun en nosotros no interpretamos de una forma más espiritual e iluminada.
Las siguientes explicaciones a algunas parábolas las extraje de unos de los libros que ha escrito (El poder del Ahora y Una nueva tierra).
En realidad son muchas más, pero empiezo con algunas. Espero lo disfruten y aclaren muchas dudas que alguna vez tuvieron.
  • Sean como un sirviente que espera el regreso del amo”, dice Jesús. El sirviente no sabe a qué hora va a llegar el amo. Así que permanece despierto, alerta, sereno, quieto, no sea que se pierda su llegada.
  • En otra parábola, Jesús habla de las cinco mujeres descuidadas (inconscientes) que no tienen suficiente aceite (con ciencia) para mantener sus lámparas encendidas (mantenerse presentes) y por ello se pierden la llegada del novio (el Ahora) y no llegan a la fiesta de bodas (la iluminación). Estas se contraponen a las cinco mujeres sensatas que sí tienen suficiente aceite (permanecen conscientes). Estas no son parábolas sobre el fin del mundo, sino sobre el fin del tiempo psicológico. Apuntan a una trascendencia de la mente egotista y a la posibilidad de vivir en un estado de conciencia enteramente nuevo.
  • Jesús en su parábola del hijo pródigo, que deja el hogar de su padre, dilapida su fortuna, se convierte en un mendigo, y después es forzado por su sufrimiento a volver a casa. Cuando lo hace su padre lo ama más que antes. El estado del hijo es el mismo que antes, sin embargo no es el mismo. Tiene añadida una dimensión de profundidad. La parábola describe un viaje desde la perfección inconsciente, a través de la imperfección y del “mal” aparentes, hacia la perfección consciente. Es decir vuelve a recuperar auto-conciencia, pero a un nivel mucho más profundo que cuando la perdió. Por lo tanto, muchas veces pasamos por etapas difíciles por la necesidad de despertar a nuestro verdadero Ser.
  • Jesús dijo: “Antes de que Abraham fuera, yo soy”. No dijo: “Yo ya existía antes de que Abraham hubiera nacido”. Eso hubiera significado que estaba todavía en la dimensión de la identidad con el tiempo y la forma. Las palabras yo soy usadas en una frase que empieza en pasado indican un cambio radical, una discontinuidad en la dimensión temporal. Es una afirmación de tipo Zen de gran profundidad. Jesús intentó comunicar directamente, no a través del pensamiento discursivo, el significado de la presencia, de la autorrealización. Había ido más allá de la dimensión de la conciencia gobernada por el tiempo, al reino de lo intemporal. La dimensión de la eternidad había venido a este mundo. Eternidad, por supuesto, no significa tiempo sin fin, sino negación del tiempo. Así pues, el hombre Jesús se convirtió en Cristo, un vehículo para la conciencia pura. ¿Y cuál es la definición de sí mismo que hace Dios en la Biblia? ¿Dijo Dios “Yo siempre he sido y siempre seré”? Por supuesto que no. Eso habría dado realidad al presente y al pasado. Dios dijo: “YO SOY EL QUE SOY”. No hay tiempo aquí, sólo presencia.
  • La verdad que Jesús dice que nos hará libres. De qué? Libres de la ilusión de que no somos más que el cuerpo físico y la mente. Esta “ilusión del yo” como la llama el Buda, es el error fundamental. Libres del miedo en sus innumerables disfraces, como consecuencia inevitable de esa ilusión, el miedo que es su termómetro constante mientras derive su sentido de sí mismo sólo de esta forma efímera y vulnerable. Y libres del pecado, que es el sufrimiento que usted se inflige inconscientemente a sí mismo y a los demás mientras este sentido ilusorio de sí mismo gobierne lo que piensa, dice y hace.
  • Jesús dice: Un hombre la construye en la arena, sin cimientos y cuando llegan las tormentas y las inundaciones, la casa es barrida. El otro hombre cava profundamente hasta que encuentra roca, entonces construye su casa, que no es arrastrada por las inundaciones. Entonces, Cuando usted se concentra en su interior y siente el cuerpo interior, inmediatamente se vuelve tranquilo y presente pues está retirando la conciencia de la mente. Mientras esté en contacto consciente con su cuerpo interior, usted es como un árbol que está profundamente arraigado en la tierra, o un edificio con cimientos profundos y sólidos. Al encontrar esa roca, se encuentra el verdadero yo interior, y todo aquello que se construye de acuerdo a aquella actitud, es decir, todo lo que deriva de esa conciencia es algo fuerte, estable e infinitamente inteligente.
  • “Bienaventurados los pobres de espíritu”, dijo Jesús, “porque de ellos es el reino de los cielos”.1 ¿Qué significa “pobres de espíritu”? Es la ausencia de equipaje interior, de identificaciones. Nada de identificación con las cosas, ni con los conceptos mentales que contengan un sentido de ser. ¿Y qué es el reino de los cielos? La dicha simple pero profunda de Ser, la cual aparece cuando nos desprendemos de las identificaciones y nos volvemos “pobres de espíritu”.
Espero les haya servido y agradado leer.
Abrazos infinitos.

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