lunes, 10 de enero de 2011

Integrar la Meditación en el Día a Día

Meditar es sencillo, aunque parece complicado si nunca lo hemos hecho y tan solo tenemos una vaga idea de en qué consiste.

Muchos piensan que se trata de dejar la mente en blanco, mientras permanecemos quietos en un lugar sin ruidos y estorbos. Pero la meditación es mucho más, ya que podemos integrarla en nuestro día a día, y en cualquier momento y situación.

Meditar en un bar, andando por la calle o viendo la televisión en casa…

Podemos acercarnos a la meditación y disfrutar de ella, sin ponernos nerviosos o sentirnos culpables porque no cumplimos lo que deseábamos, de permanecer en quietud, durante una hora al día.

Os propongo que practiquéis estos ejercicios de meditación, y en estas tres situaciones diarias:

1. Caminando por la calle.

Cuando estés andando de camino al trabajo o la escuela, concéntrate en tus pies. Obsérvalos y sé consciente de cada paso que das. Simplemente eso. Un paso, luego otro, y mientras tanto, repítete alguna frase positiva que te motiva o sigue con tus pensamientos diarios, lo que quieras, pero no dejes de prestar atención a tus pasos.

2. En un lugar lleno de gente, como por ejemplo un bar. 

Cuando salgas con amigos o la familia, y te encuentres en un lugar lleno de ruido, recuerda estas palabras: “yo integro la meditación en mí día a día”. Luego concéntrate en tu respiración y en el murmullo de la gente. Se consciente del aquí y ahora, y disfruta de cada momento.

3. En silencio, en nuestra habitación.

Es la meditación que tenemos que buscar, ya que requiere que dediquemos algunos minutos del día a estar solos o en silencio. Cuando sepas que nadie te va a interrumpir, siéntate o túmbate en una posición cómoda y haz ejercicios de respiración. Visualiza o mira una llama de una vela, y concéntrate en ella, observando cómo cambia de tamaño y se mueve con el aire. Si lo deseas, puedes poner algún incienso o alguna música relajante, en tu dormitorio. No fuerces a tu mente a que permanezca en silencio. Deja pasar los pensamientos sin esfuerzo, sin concentrarte en ellos. Tan solo repite alguna frase que te guste (o alguna oración o mantra). Disfruta la experiencia sin nervios. Tan solo quédate en esa situación un rato, hasta que decidas que ya es suficiente. Sin reglas.

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