domingo, 23 de enero de 2011

¿Por que?

¿Por que?
Si llevas las velas recogidas.
¿Por qué te quejas de no tener un buen viento que te impulse?

Si llevas enrollada tu bandera.
¿Por qué te quejas de que los demás no se contagien con tu verdad?



Si te sientas en la primera piedra.
¿Por qué te quejas de quedar siempre a medio camino?

Si a la hora de la tempestad desistes de llevar el timón.
¿Por qué te quejas de tantos tumbos y de tanto andar a la deriva?

Si a la hora del dolor emponzoñas y ahondas la herida.
¿Por qué te quejas de no poder cicatrizarla?

Si lo que trasmites es inquietud y desazón.
¿Por qué te quejas de quedarte cada día más solo?

Si a la hora de conocer y servir a Dios te apartas de Él.
¿Por qué te quejas cuando te suelta la mano?

Si a la hora de hacer un recuento estás inconforme.
¿Por qué te quejas si no has sabido vivir?

No abres surcos, y anhelas siembra.
No abres los ojos a la vida, y quieres luz.

¿Por qué pides, si no sabes dar?

¿Por qué reclamas, si nada te sirve?
¿Por qué, si cierras los ojos ante el dolor que pasa a tu lado, tienes tanto miedo a tu propio vacío?

¿Por qué, si obras con egoísmo, vives con aturdimiento y rezas con indiferencia, le tienes tanto miedo a tu propio abismo?

¿Por qué si rechazas la luz de Dios y vives apagando las estrellas, le tienes tanto miedo a tu propia oscuridad?

¿POR QUE?

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