viernes, 18 de febrero de 2011

DIALOGO CON SESHA

¿A qué se refiere el término «advaita», es decir, «no-dualidad»?
S: Para decirlo de una manera muy breve y simple, el concepto de no-dualidad o no-diferencia alude a que el observador es no-diferente de aquello que observa; o que el sujeto es no-diferente del objeto; o que el individuo es no-diferente del Absoluto. Por ejemplo, quiere decir que, aunque dos células cualesquiera de su cuerpo no son la misma célula, ambas son no-diferentes; de hecho, ambas comparten la misma información genética. Del mismo modo, aunque usted no es yo, ni yo es usted, ambos somos esencialmente no-diferentes. Eso es exactamente lo que ve un gnani o sabio hindú, un místico cristiano o islámico, un Buda o cualquier ser iluminado o despierto de cualquier tradición.

Somos iguales a distintos niveles. Se me ocurren:
    * Al nivel más general posible, provenimos del Absoluto.
    * Incluyendo la materia, estamos compuestos de energía.
    * Incluyendo todo ser mínimamente conceptual, somos cuerpo y espíritu.
    * Dentro del grupo de los seres muy conceptuales como nosotros, somos iguales por ejemplo en cuanto a capacidad de autodefinición.
Hay que tener en cuenta que nuestra propia existencia consciente y autodeterminada es la que genera separación, por tanto mientras no llegue el Big Crunch y nos unamos con el Absoluto, no puede decirse (desde nuestro punto de vista) que estemos totalmente unidos.
Yo veo que nuestro mayor punto de igualdad es nuestro potencial ilimitado de redefinición y mejora. Puedes ver:

- ¿Qué es meditar?
- Meditar es aprender a ver lo que «es» tal como «es», simplemente. Usted no sé da cuenta, pero cuando mira al mundo, no lo ve tal como es; lo que ve es lo que usted «piensa» de él. Igualmente, debe usted aprender a reconocerse sin la fastidiosa condición de tener que pensarse o recordarse, porque usted no es lo que usted piensa de sí. La meditación es el arte de contemplar en el Presente sin pensarlo. Contemplar en el presente conduce a la experiencia No-dual.
Esta definición ahora existe mucho más detallada, gracias al conocimiento de la existencia de los roles. Uno ve el mundo tal como es al no tener roles egoicos (condicionamientos) y por tanto poder ser analítico por propia naturaleza. Por tanto ya no necesita meditar para librarse temporalmente del peso de su personalidad, si no que siempre está libre. Entonces se ve reducida enormemente la necesidad de meditar o de otras terapias.
Sin embargo, una experiencia No-dual real (iluminación, percepción unitaria) llegaría más lejos que lo que se propone en el texto, puesto que implica mucha sabiduría y autoconocimiento de la esencia similar de todas las entidades, sobretodo si quiere algo más que una experiencia mística puntual.
Sin embargo, aun la iluminación más plena la veo triste al lado de una ayuda al prójimo, lo que no quiere decir que la desdeñe, puesto que la sabiduría nos permite ayudar mejor.

- ¿La experiencia No-dual? ¿Qué quiere decir?
- Pensar implica necesariamente estar recordando algo pasado o anticipando algo futuro. Por eso, si usted piensa, usted no está en el presente y, por tanto, no ve lo que Es tal cual es. Permítame dirigirme a quienes están «ahora» leyendo; les invito a que se den cuenta de lo siguiente: si se sumergen en la lectura en el presente, ustedes desaparecen como individuos leyendo. Pero cuando ustedes se reconocen a sí mismos leyendo, ya no están en el presente sino que están pensando.
¿No les pasa que hay momentos en que la lectura ocurre pero ustedes no están en ningún lugar? Pero si empiezan a pensar, ¿qué sucede? Pues que aparecen ahí, leyendo. Y cuando aparecen leyendo, ¿están en el presente? No. Pero, cuando están en el presente, ¿se notan leyendo? No. El presente es así de paradójico porque es integrador: hay Conciencia pero no hay «alguien diferenciado». Por eso en el Vedanta decimos que el presente es No-dual. El presente es como ser gota y caer en el río: no hay fronteras. Es como ser río y desembocar en el mar: no hay fronteras. Es como ser mar y fundirse en el océano: no hay fronteras. En el presente, ser gota es ser río, y ser río es ser mar y ser mar es ser el océano entero. Es decir, en el presente ser gota es ser todo el agua existente. O, dicho de otro modo: en el presente, el conocedor y lo conocido son no-diferentes. El Vedanta Advaita llama No-dualidad a esa condición. 
Un primer nivel de esa realidad que se describe proviene de algo que ahora podemos explicar mejor, nuestra existencia como espíritus. Es una característica de los espíritus el saber sin tener que analizar. Esto proviene de que la esencia de un espíritu es el concepto (información junto con su evaluación). Siguiendo el ejemplo del texto, al leer sin pensar, simplemente se producen ciertos automatismos propios de nuestra naturaleza que no estorban nuestra concentración por no ejercer influencia en nuestra partícula divina (es como el caminar): codificación por parte del cerebro hacia los esquemas lingüísticos mentales; envío al espíritu del concepto; absorción/realineamiento/evaluación por parte del espíritu del nuevo concepto.
Entonces al mantener la concentración leyendo sin manipularnos, simplemente ocurre eso, que no nos estamos manipulando durante ese rato. Sirve como ejemplo de no-manipulación sin ir mucho más allá.

- ¿Y por qué no llamarlo unidad, en vez de no-dualidad?
- Porque la realidad no desaparece en una masa única e indiferenciada. Es decir, la información no desaparece: no desaparece nuestra cuenta corriente, ni el esposo, ni la esposa ni los hijos; nada desaparece en el presente, excepto la condición de percibir lo observado como diferente del observador. Eso sí desaparece. Es como verse reflejado en un espejo: uno percibe algo allí, de modo que no hay sólo unidad; pero lo que se percibe no es algo «diferente» de uno, de modo que tampoco hay dos. Lo que sí ocurre es que el observador es no-diferente de lo observado. A eso lo llamamos No-dualidad. Esto quiere decir que, en el presente, si uno ve cualquier cosa, se ve a sí mismo; y viceversa: si uno se ve a sí mismo, se ve todo; pues en el presente Se es todo lo que Es.
Creo que decir que "desaparece la condición de percibir lo observado como diferente del observador" es incompleto si no incorrecto. Veo más coherente decir que no manipulas la realidad que observas.

- ¿Y es posible actuar en el mundo desde la No-dualidad, cuando no hay sentido de ser un «yo» separado?
- Sí, desde luego. De hecho, la acción acontece de manera más diestra, plena, feliz y, además, sin sentido de esfuerzo psicológico, pues lo que produce gasto psicológico en la acción es el sentido de «yo», de lo «mío». El mundo es más coherente y la acción más válida si no interferimos egoístamente, sino que fluimos permitiendo al «orden ordenar todo». 
Aquí se llega parcialmente a la conclusión de la interferencia del ego. Sin embargo desde nuestro punto, precisamente la intervención del ego es el obstáculo más importante.

- Entonces, ¿en qué consiste la práctica meditativa?
- La práctica meditativa tiene que ver con aquietar los pensamientos; o, expresado más precisamente, tiene que ver con atender sostenidamente lo que acontece en el presente sin pensarlo (pues si pensamos el presente ya no estamos en él); y ello tanto internamente (contemplando en quietud dentro de nosotros mismos) como externamente (contemplando activamente en el mundo exterior).
Cuando se contempla así en el presente, comienza a vislumbrarse una especie de totalidad sin tiempo, sin espacio, sin historia. A este tipo de cognición lo denominamos No-dualidad y es el paso previo al estado absoluto del samadhi, donde el Universo desvela finalmente todos sus misterios y sólo hay Ser, Conciencia y Bienaventuranza absolutas. Ese es el estado iluminado o despertar. 
Como se deduce de lo que he dicho, es más difícil llegar a la iluminación por el camino de la no-intervención que propone este texto que por el camino del autoconocimiento, que entre otras cosas implica la integración de roles. Si no, simplemente los roles siguen, esperando a que caigas en ellos de nuevo en cualquier ocasión.
Los siguientes puntos están contenidos aproximadamente dentro de las explicaciones anteriores y por tanto no los comento.

¿Quiere usted decir que es posible conocer sin la intervención de la mente? ¿Cómo es eso?
S: En Occidente es usual asimilar mente a Conciencia; es decir, se considera que lo que conoce es la mente. Sin embargo, ello no es así. Esto puede sonar raro, pero es muy fácil de ver: Por ejemplo, cuando la mente se aquieta, es decir, cuando no hay pensamientos, es evidente que sigue habiendo percepción y conciencia. De hecho, uno es más consciente y perceptivo cuando no hay pensamientos. Ello demuestra que, en realidad, aquello que en nosotros conoce verdaderamente no es la mente pensante sino otro aspecto más profundo, auténtico y genuino. Esa parte luminosa que realmente conoce es lo que se denomina Conciencia; la mente es sólo su reflejo.
Entonces, ¿meditar es no pensar?
S: Para ser más precisos, podemos decir que meditar es percibir el mundo sin la intervención dialéctica que constantemente la mente ofrece. Evidentemente, la mente sigue existiendo, pero su actividad no es parte fundamental del proceso cognitivo. Y una consecuencia deliciosa del aquietamiento de la actividad mental es que, aunque prosigue la actividad cognitiva, incluso más acrecentada todavía, sin embargo hay ausencia egoica.
¿Ausencia egoica? ¿Quiere usted decir que el «ego» desaparece al desaparecer la mente?
S: Efectivamente. El ego o «yo» es una parte de la actividad mental. De hecho, es ese aspecto de la mente que aporta sentido de pertenencia y de propiedad; eso es lo que es el ego en definitiva: sentido de propiedad, de ser «yo», de lo que es mío. Esto es fácil de entender: Por ejemplo, dígame quién es usted sin pensarlo... En estos momentos, mientras su mente está aquietada, usted me entiende, de modo que usted sabe, y sabe que usted sabe, y sabe que usted es; pero, si usted no piensa, usted no sabe «quién» es usted. Es decir: usted puede saber todo, pero sólo aparece como un «yo», con su nombre y su historia, cuando lo piensa. Así, el aquietamiento mental conlleva la desaparición de ese sentido de pertenencia egoico, del sentido de ser un «alguien» separado, aunque el saber sigue existiendo. Ello demuestra que hay saber sin el requisito de que haya «alguien» propietario del saber, es decir, de un «yo» que sepa.
El saber es un acto que se expresa mucho más allá de que exista un aparente dueño egoico del saber.

Si no hay mente, es decir, si no hay pensamientos ni un ego, entonces, ¿cómo se sabe? ¿Cómo puede ocurrir el saber? ¿Y quién es el que sabe?
S: Imagine una corriente de intuición permanente y permítale a ella ser consciente del saber que posee. Notará que, mientras la intuición está activa, no existe dueño del saber; así, habrá un saber que no es de nadie pero que es conocido por el saber mismo. A esta forma de cognición la denominamos No-dualidad, y la actividad que educa a la mente para producir un tipo persistente de cognición No-dual es lo que se denomina meditación.
¿Cómo hace uno entonces para hablar, para comunicarse con la gente, para caminar…?
S: De igual manera a como hace usted para controlar la absorción de alimentos mediante las enzimas o mantener el ritmo cardiaco.
¡Pero esas funciones se realizan automáticamente…, no es necesario pensarlas!
S: Exacto. De igual manera, la capacidad de comprender, fruto de la cualidad innata de la Conciencia, permite saber automáticamente sin necesidad de pensar. Pensar es el acto de asignar «nombres» mentales a las «formas» externas, y «formas» mentales a los «nombres» externos. La destreza en no realizar tal tipo de asignaciones es lo que se denomina meditación.
¿Cómo se experimenta el mundo cuando usted no realiza la asignación de los «nombres» a las «formas» o de las «formas» a los «nombres»?
S: El mundo sigue existiendo, obviamente; pero desaparece el sentido de experimentarse uno mismo como un hacedor separado del resto del mundo; es decir, desaparece de la escena cognitiva el sentido del «yo», de lo «mío». La relación que se establece entonces entre lo que se percibe y quien lo percibe asume una nueva dirección; a esa nueva perspectiva de vivir la realidad la denominamos No-dualidad.
¡No-dualidad!
S: Sí. La No-dualidad tiene que ver con la forma en que se relacionan observador y observado. Cuando no existe observador diferenciado de lo observado, entonces el observador es lo observado y el mundo se experimenta como No-dual. Esto quiere decir que cuando uno ve cualquier cosa, se ve a sí mismo, pues se es todo lo que es.
¿Y cómo se logra eso?
S: Precisamente mediante la práctica meditativa. Cuando la mente se modela mediante la práctica meditativa, ello lleva a que se desvanezca la representación diferenciada que se suele tener cuando se experimentan los objetos. La mente entonces adopta un sentido de quietud maravilloso. Entienda, la mente existe, pero permanece quieta.
Y en la vida cotidiana, ¿cómo afecta la condición de una mente quieta?
S: Permite posarse constantemente en la actividad que se realiza sin que exista distracción alguna. La mente no subyace en la fantasía ni en la imaginación desbordada. La mente responde naturalmente ante los hechos que se suceden en oportunidad de lugar y tiempo.
El nivel de atención mejora, permitiendo mayor eficiencia en todo trabajo físico y mental. El sistema nervioso descansa mientras se realiza la acción, pues la entrega a cada instante inhibe la aparición de variados pensamientos no relacionados con el instante y, por consiguiente, hay un menor nivel de estrés en la cognición.
Dado que el sistema nervioso no se oprime por la tensión de una mente sin control, permite realizar cada acto con más detalle e intensidad; razón por la cual realizar la acción se convierte en fuente de un gozo, de una alegría que no requiere de una causa o motivo. Eso es la alegría sin objeto, la bienaventuranza suprema.
¿Cuál es la auténtica esencia de la Realidad?
Esa esencia es Nada.
A esa Nada se la ha denominado de muchas maneras. Algunos le colocan el nombre de Dios, otros le asignan el del Tao y otros más la califican de iluminación, suponiendo que gracias a ella algún día descubrirán la razón de ser del porqué de todas las cosas y la razón de ser de su propio entendimiento.
El Vedanta, para enseñarlo, para crear una pedagogía, para crear un sistema a través del cual Aquello pueda ser accesible y entendible, denomina No-dualidad a la forma en que esa Nada se revela cognitivamente al ser humano. Esa Nada es la razón de ser de todas las cosas, es el porqué de todo cuanto existe y, aunque está en todo, no puede ser nunca apresada, no puede ser entendida dialécticamente, aunque sí puede ser experimentada.
Tienes explicaciones de algún concepto complementario en: http://www.grupoelron.org/notas/conflicto.htm

¡No puede ser entendida pero sí experimentada! ¿Qué quiere decir?
S: Esa Nada, esa razón de ser de todo, esa esencia que existe más allá de todas las cosas, a la cual todos los santos adoran, por la que se han cantado infinidad de himnos, Eso que no hay quien no reverencie si alguna vez ha llegado tan siquiera a rozar su aroma, se torna inapresable, inabarcable, impensable a la mente... la mente no puede ni tan siquiera imaginarla. Sin embargo, todos los que la han vivido saben y cuentan que es experimentable o, más precisamente, que es vivenciable, pues el Ser-Conciencia-Bienaventuranza Absolutas que somos es exactamente de la misma naturaleza que esa Nada. A eso es a lo que alude el concepto de No-dualidad; es decir, No-dualidad apela a que somos no-diferentes a Aquello, y el Vedanta lo expresa de forma resumida afirmando que «el individuo es no-diferente del Absoluto».
La apreciación de la No-dualidades una cognición altamente intensa. No se parece a nada que ustedes conozcan, no existe algo que ustedes conozcan y que se parezca a Eso. Ustedes pueden conocer la intensidad de, por ejemplo, un amanecer o un atardecer, o de un inmenso cielo estrellado que despliega la Vía Láctea, y pueden quedar arrobados por ello y fundidos en aquello que están percibiendo, o pueden permanecer arrobados en una experiencia interior o en una experiencia sensoria, o pueden estar sumergidos en un orgasmo... Puede que conozcan cualquiera de esos tipos de actos, el más intenso que ustedes puedan imaginar o el más intenso que sean capaces de sostener o de aguantar... y, sin embargo, el más intenso de todos esos actos no es ni siquiera un breve vislumbre de lo que es la No-dualidad, porque la No-dualidad es Puro Conocer y, a la vez, Puro Conocer-Se. Sí, así es. Por eso es inimaginable.
¿Cómo podemos, entonces, hablar de esa Nada? ¿Cómo se puede transmitir o enseñar?
S: La cuestión es: ¿Qué es Eso? ¿Qué es Eso que hay que encontrar? ¿Qué es Eso que cura todos los males? ¿Qué es Eso que acalla todas las penas? ¿Qué es Eso que, por su simpleza, puede explicar lo más complejo; y, por su complejidad, no puede ser entendido?
Esa Esencia Primaria desborda absolutamente la posibilidad de la mente, es totalmente imposible pensarla o tan siquiera imaginarla. Sin embargo, tiene modos de ser vivenciada, hay maneras de encontrarse uno con ella, hay vías para ello. El principal canal, la principal vía que la tradición Vedanta reconoce, y a través de la cual es posible realizar tan sublime vivencia, se denomina Meditación.
¿Entonces para resumir, podríamos decir que meditar es estar atento al presente?
Dentro del proceso de la meditación, la atención es muy importante para el Vedanta; es más, es fundamental. Pues la condición diferenciada del mundo se construye si, como es usual, las personas atendemos a lo que alguna vez aconteció en el pasado o lo que puede acontecer en el futuro, es decir, cuando pensamos. El hecho de pensar hace que percibamos un mundo diferenciado y a nosotros como diferenciados de él, pues al pensar estamos siempre recordando lo que ocurrió en el pasado o lo que puede ocurrir en el futuro. En cambio, si somos capaces de atender únicamente a lo que está aconteciendo en el presente, el pensamiento cesa y la condición diferenciada del mundo se fractura.
De ahí, entonces, que meditar es el hecho simple de atender a lo que está aconteciendo en el Presente.
¿Saben qué es el presente? El presente es lo que está aconteciendo aquí y ahora. Por ejemplo, en este instante el presente es la lectura de este escrito.
Lo paradójico es que cuando están leyendo y están en el presente, ustedes no están. Pero cuando ustedes se reconocen a sí mismos, ya no están en el presente. Es decir: cuando piensan, no están en el presente, y cuando no piensan, no saben que están en el presente. ¿Lo notan? Esto es lo paradójico.
¿No les ha pasado que hay momentos en que están leyendo y ustedes no están en ningún lugar? Pero si empiezan a pensar, ¿qué sucede? Pues que aparecen ahí, leyendo. Y cuando aparecen leyendo, ¿están en el presente? No. Pero, cuándo están en el presente, ¿se notan leyendo? No.
El presente es así de extraño. En el presente no hay alguien, porque el presente es integrador. El presente es como ser gota y caer en el río: no hay fronteras. Es como ser río y desembocar en el mar: no hay fronteras. Es como ser mar y unirse al océano: no hay fronteras. En el presente, ser gota es ser río, y ser río es ser mar y ser mar es ser océano. O sea, en el presente ser gota es ser todo el agua. Por eso, en el presente no hay un sujeto diferenciado.
Entonces, ¿qué es meditar? Meditar es estar atento al presente. El presente posee esa mágica condición, esa extraña y única circunstancia de que las cosas no poseen fronteras, no poseen limitantes. Pues en el presente no hay alguien diferenciado pensando las cosas en base a descripciones intelectuales y de memoria.
El presente posee magia. El presente es pura comprensión que se comprende a sí misma. Por eso no necesitamos saber quién comprende en el presente. ¿Por qué? Porque si el presente es comprensión, ella misma se comprende a sí misma.
Para nosotros es importante la condición del presente, es muy, muy importante; porque es una especie de disolvente de fronteras, es una especie de lejía mental. El presente fractura las fronteras. ¿Y qué queda si no hay fronteras? ¿Qué hay? Pues lo que hay es una masa viva de información que tiene la condición de saber y de conocer. Para nosotros, eso es lo que realmente es el ser humano: El ser humano es una exquisita masa de condición viva de conciencia que no depende del tiempo ni depende del espacio, y que gracias al acto del presente es capaz de convertirse en la totalidad de las cosas y de fluir en la eternidad.
Por tanto, ¿qué es para el Vedanta Advaita meditar? Meditar es estar atento al... presente. En el presente hay tanta viveza, tanta, que esa viveza deslumbra de tal forma que es capaz de borrar las fronteras entre el observador y lo observado. Por eso el Vedanta Advaita afirma que la mayor comprensión se da cuando el observador es lo observado y lo observado es el observador.
Nosotros analizamos la fuerza de la comprensión y tratamos de saber qué es lo que allí pasa. Tratamos de permanecer en el presente, intentamos descubrir los misterios que hay en un instante que puede convertirse en eterno.
Lo que nosotros planteamos es que la condición de la atención sostenida en lo que llamamos presente, es decir, la condición de la atención sostenida en el aquí y en el ahora, hace que la condición de la información que constituye el universo cobre un orden nuevo.
En este caso, la reordenación de la información que constituye el universo es tal que, en el presente, las fronteras se borran y aparece una condición total. Nosotros lo llamamos no-dualidad o no-diferencia. ¿Por qué es no-diferente? Pues porque si bien es cierto que hay información, la información se reordena como no-diferente. Es decir, la información no desaparece: no desaparece nuestra cuenta corriente, ni desaparece el esposo, ni la esposa ni los hijos; nada desaparece en el presente. Lo que sí desaparece es la condición de percibir lo observado como diferente del observador. Eso es lo que desaparece. No desaparece la información, pero sí desaparece la condición de describir lo conocido a través de alguien que se experimenta diferente de ello.
Esa condición diferenciada que se excluye, que desaparece, que se borra, ocurre en el presente. He aquí, entonces, que la percepción de quien conoce en el presente se transforma en una especie de vislumbre de totalidad sin tiempo, sin espacio, sin historia. Es una experiencia exquisita y única. Esa vivencia es lo que el Vedanta Advaita denomina meditación.
Esa modalidad genera un margen de equilibrio, de tranquilidad y totalidad no equiparado a ninguna experiencia. ¿Ustedes se imaginan lo que es ser consciente de la ausencia de límite personal?
Pero, ¿cómo lograr esa experiencia? ¿Cómo sistematizar un proceso para que las cosas que parecen diferenciadas se experimenten como no-diferentes? Ese proceso de sistematización es lo que ha desarrollado el Vedanta durante milenios. En eso consiste la práctica meditativa.
En otras palabras: La meditación no es ver cosas bonitas, porque mientras haya quien las ve, hay objeto y sujeto diferenciados. La meditación no está hecha para ver cosas de otras vidas, porque mientras haya quien las ve, hay objeto y sujeto diferenciados. La meditación no es para ver colores brillantes y hermosos, o maestros, o chakras, o formas maravillosas... Porque nos preguntamos: ¿Quién ve todas esas formas? Si hay alguien que las ve, entonces hay diferenciación entre objeto y sujeto, y mientras ello sea así, eso no es meditar.
¿Qué es, pues, meditar? Tiene que ver con atender sostenidamente lo que acontece en el presente, sin pensarlo (pues si pensamos el presente ya no estamos en él); y ello tanto internamente (contemplando en quietud dentro de nosotros mismos) como externamente (contemplando mientras actuamos en el mundo exterior).
Eso es meditar.

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