miércoles, 16 de marzo de 2011

La ranita que no sabía que estaba cocinandose …

Imagínate  una cacerola  
llena de agua fría  
en la cual nada tranquilamente  
una pequeña ranita.

 Un pequeño fuego  
se enciende bajo la cacerola,  
y el agua se calienta  
lentamente.

El  agua despacio, despacio   
se va poniendo tibia,  
y la ranita encuentra esto  
más bien agradable, y  
continúa nadando.

La  temperatura del agua  sigue subiendo...

Ahora  el agua está caliente,  más de lo que  la ranita pueda gozar,   
se siente un poco cansada  
pero no obstante eso no se asusta.

Ahora  el agua está verdaderamente  caliente y la ranita   
comienza a encontrar esto desagradable,  
pero esta muy debilitada, entonces soporta y no hace nada.

La  temperatura  
continúa subiendo,  
hasta cuando la ranita  
termina simplemente...  
cocinándose y muriendo.

Si  la misma ranita  
hubiera estado metida directamente 
en el agua a 50 grados,  
con un golpe de sus patas  
inmediatamente habría 
saltado fuera de la cacerola.

Esto  demuestra que,  
cuando un cambio  
viene de un modo  
suficientemente lento  
escapa a la conciencia,  
y no provoca  
en la mayor parte de los casos  
ninguna reacción,  
ninguna oposición,  
ninguna revuelta…

Si  miramos lo que sucede   
en nuestra sociedad desde hace algunas décadas, podemos ver que estamos sufriendo  
una lenta deriva  
a la cual nos estamos habituando.

Una  cantidad de cosas  
que nos habrían hecho horrorizar  
20, 30 o 40 años atrás  
han sido poco a poco banalizadas,  
y hoy preocupan apenas,  
o dejan directa y  
completamente indiferente  
a la mayor parte de las personas.

En  nombre del progreso,   
de la ciencia, y del aprovechamiento,  
se efectúan continuos ataques  
a las libertades individuales, a la dignidad, a la integridad de la naturaleza,  
a la belleza y a la felicidad de vivir.  
Lentamente, pero inexorablemente,  
con la constante complicidad  
de las víctimas, inconscientes,  
o quizás incapaces de defenderse.

Las  negras previsiones  
para nuestro futuro  
en vez de suscitar reacciones  
y medidas preventivas,  
no hacen más que  
preparar psicológicamente  
a la gente para aceptar  
las condiciones de vida  
decadentes, y también dramáticas.

El  martilleo continuo  
de informaciones  
por parte de los medios  
satura los cerebros,  
que no están ya en condiciones  
de distinguir las cosas.

Cuando  hablé  
de esto 
por primera vez,  
era pensando en el mañana...

¡¡¡ Ahora es 
para HOY !!!

¡ Conciencia

o  cocciòn, 

debemos  elegir !

Entonces,   
si no estás como la ranita  
ya medio cocinad@,  
da un saludable golpe con tus patas ¡antes que sea demasiado tarde!

ESTAMOS   MEDIO COCINADOS,  

¿ O NO ?  

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